El descenso a las profundidades: Una mirada sobre la talasofobia en los videojuegos

El descenso a las profundidades: Una mirada sobre la talasofobia en los videojuegos


"Subnautica" (2014)

Siempre he tenido miedo a las profundidades. Nunca soporté el no saber qué es lo que tengo debajo de mis pies, ¿Cuánta es la profundidad hasta llegar al suelo?, ¿hasta dónde llega la luz?, ¿Qué hay ahí abajo?… Me invade un miedo irracional, que a veces resulta bastante racional en mi imaginación; y que no sé de dónde viene. Por eso mismo, no entiendo por qué siempre acabo jugando a juegos de este tipo.


¿Qué es la talasofobia?

La "talasofobia" es el miedo o fobia al mar, al océano y a sus profundidades. Se trata de un trastorno de ansiedad caracterizado por un pánico incontrolable ante algo que, objetivamente, no representa un peligro real, pero que para quienes lo padecen, sí lo es. En muchos casos, en los videojuegos, este miedo se entrelaza con el conocido "terror cósmico" creado por Lovecraft. En sus relatos, dio vida a seres y monstruosidades como el "cthulhu", que, casualmente, emergió de las profundidades del océano. ¿Qué impide a mi imaginación concebir cosas semejantes cuando solo el 5% de las profundidades marinas están exploradas? ¡Incluso Julio Verne habló de un calamar gigante!


"Calamar sosteniendo marinero" Edición de Hetzel de "20000 leguas de viaje submarino", p. 400.


“Dedge” es un espejo de todos estos temas. Al empezar el juego conocemos a nuestro personaje como un simple pescador que llega a un pueblo costero después de tener un sustillo, por así decirlo, con unas rocas. En un primer momento nos limitamos a pescar y hacer algo de dinero, pero poco a poco vamos notando que algo raro está pasando. Da la sensación de como si todo el mundo nos estuviera ocultando algo; y lo peor de todo, como si el propio mar estuviera escondiendo algo. Desde el momento en que percibes el primer indicio de esta situación, no hay un solo momento mientras navegas en el que puedas respirar tranquilo. No sabes qué es lo que podría haber ahí abajo, no tienes ni asegurado que haya algo; pero tú ya no estás tranquilo. Esta situación es una de las que, en mi opinión, mejor funcionan dentro de un videojuego; y sobre todo, en un videojuego de terror. Incomodar e incluso provocar miedo al jugador, sin saber a qué le tiene miedo. Cuando conoces a tu enemigo sabes qué esperar, por dónde podría venir e incluso los patrones de movimiento, pero, ¿qué pasa cuando no sabes qué es a lo que tienes miedo?


                                                            "Dredge" Team 17 (2023)


Las profundidades del mar se prestan para estas situaciones. Un oscuro vacío en el que no sabes hasta dónde puede llegar. Miras al fondo y no ves nada; y lo peor de todo, no es tu terreno. En el momento en que pones un pie en el agua en algún videojuego, sabes que en ese momento estarás indefenso; y el problema viene cuando no son temas de oxígeno los que te condicionan, sino, lo que podría haber contigo en esa oscuridad. En ese punto nos recorre ese miedo a la oscuridad. Este miedo me recuerda un poco a la fobia al espacio: una superficie infinita de oscuridad y nada, donde te mueves a velocidades impensables que ni siquiera te das cuenta; donde estás solo pero tampoco podrías asegurarlo. Un punto donde perderse es más fácil que encontrarse.


La primera vez que te tiras al agua en “Subnautica” todo es precioso: una superficie llena de vida, colores y luces. Comienzas a explorar y recoger recursos para poder sobrevivir; hasta que de pronto llegas a tu primer contacto con la profundidad. Recuerdo la primera vez que en “Subnautica” no vi el suelo; me dio un escalofrío y volví inmediatamente a la base; no sabía si volver y descender o si borrar el juego.  Llegados a este punto tienes que enfrentarte a tu mayor miedo, la nada. No sabes lo que se encuentra ahí abajo; y la única forma para conocerlo es descendiendo. Una vez conocido el terreno podrás tener la situación bajo control. Pero el verdadero pánico viene cuando te das cuenta de que ahí abajo nunca vas a ser tú quien tenga el control.


"Subnautica" (2014)


En algunos momentos, puede parecer que controlas ese miedo y que tienes la situación bajo control. Navegas, desciendes y te mueves, pero no te quedas paralizado. Ya has explorado la zona y no te queda otra opción que avanzar, pero entonces vuelves a experimentarlo. Escuchas un sonido procedente de las profundidades, ves la boca de la oscuridad o sientes que te rodea… Estas sensaciones, aunque pueda parecer que no, ocurren en el mundo de los videojuegos. El miedo al vacío, a la nada, a la oscuridad, y sobre todo, la inmensidad de un lugar cuyo tamaño desconoces, te recorre el cuerpo. Es algo similar a lo que experimentas al jugar a "Outer Wilds".


El miedo al espacio y el miedo a la oscuridad

“Outer wilds” creo que fue mi sensación de angustia más grande que he tenido con un juego; y no paraba de recordarme la sensación que tenía con Subnautica. En ambos acabas perdido en un territorio nuevo que nadie exploró antes que tú. Un territorio en el que no tienes pasos a seguir y uno en el que tú no vales nada. Nadie ni nada es consciente de que estás ahí, puede que alguien te esté viendo, o igual no hay nadie; a lo mejor hasta yendo a un lugar sin salida o ¿y si no existe el fin y estoy vagando perdido?


Creo que aparte del miedo a la oscuridad se suma el miedo a sentirse insignificante. Ahí abajo no eres nadie; y en algunos casos parece que tampoco eres bienvenido. Ya no eres el personaje protagonista que entra en una misión encantada pero va armado o ese personaje que tiene unos poderes que no sabe de dónde vienen; simplemente eres una persona… perdida.


                                                                "Outer Wilds" (2019)


Lidiar con estos miedos es muy complicado; y por eso, videojuegos de este tipo ayudan a ello. No te quedas paralizado, avanzas, buscas una salida o explicación al mundo en el que estás. Buscas encontrarte a ti mismo.


Planeta Miller

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